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Por edades

 

¿Te imaginas tener 60 y parecer 48? o ¿tener 45 años y parecer 35?

El proceso del envejecimiento es bien conocido a nuestros sentidos: la piel se arruga, aparece flacidez, nuestros ojos se van hundiendo, los músculos se atrofian y en algunas zonas de nuestro cuerpo se produce una acumulación de grasa indeseada.

ENTENDER bien el envejecimiento es PODER REALIZAR CORRECTAMENTE la medicina estética. Corresponde con el fenómeno de la ATROFIA. Nuestra piel tiene un grosor de unos dos cm cuanto tenemos 20 años. Los dos mm más superficiales corresponden a la epidermis y dermis que forman una capa impermeable muy rica en ciertos aceites para evitar la entrada o pérdida de agua. Son nuestro ‘aislante hídrico’. Por debajo se haya la hipodermis o tejido celular subcutáneo, de unos 18 mm de espesor. Es una capa de tejido conectivo y graso rica en fibras de colágeno y adipocitos. Forma nuestro ‘aislante térmico y mecánico’.

A la edad de los 90 años nuestra piel ha perdido ¾ partes de su espesor y el 90% del colágeno. Por eso se arruga, se cae, se pliega.

NO ENVEJECER significa EVITAR LA ATROFIA de nuestra piel. Para ello te proponemos un programa especial a tu edad en la CDDF.